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Cómo pueden los países latinoamericanos del sector calzado fortalecer sus cadenas de suministro intrarregionales.


Las crisis globales nos dieron una lección que ya nadie puede ignorar: no se puede depender de mercados lejanos. No tiene sentido esperar 45 días un contenedor desde Asia para poder fabricar un par de zapatos. La respuesta no está al otro lado del mundo. Está mucho más cerca: a 500 o 1.000 kilómetros, en nuestros países vecinos.

América Latina tiene lo que necesita para sostener una cadena de valor del calzado sólida, moderna y resiliente. El desafío es conectar los puntos, no inventarlos. Se trata de pasar de la retórica a la acción, con una estrategia bien pensada y ejecutada de manera conjunta entre empresas, cámaras y gobiernos.

1. Conocernos para integrarnos

El primer paso es saber quién hace qué y con qué capacidad.Un mapa regional de capacidades industriales —desde cueros y suelas hasta diseño y maquinaria— permitiría identificar proveedores, complementar procesos y reducir la dependencia de Asia.

Por ejemplo, una empresa argentina podría reemplazar una suela importada por una fabricada en Brasil, entregada en un día por camión. Lo que hoy parece una excepción debería ser la regla.

2. Convertir oportunidades en alianzas

El nuevo contexto comercial mundial abre una ventana de oportunidad.Estados Unidos acaba de elevar en un 50% los aranceles al calzado proveniente de Brasil. Parte del proceso productivo brasileño podría trasladarse a Argentina, donde se complete el armado final.Así, el producto podría obtener denominación de origen “Argentina”, accediendo a un arancel preferencial del 10% para ingresar al mercado norteamericano.Este tipo de cooperación genera empleo, diversifica la producción y fortalece a la región como bloque industrial integrado.

3. Conectar infraestructura y logística

Integrar no es solo cuestión de voluntad. Es una decisión logística y política, se necesitan corredores industriales, pasos fronterizos eficientes y una red de parques industriales interconectados. Cada hora ganada en transporte y cada trámite simplificado acercan la competitividad latinoamericana a estándares internacionales.

4. Digitalizar la integración

Una herramienta clave sería una plataforma digital regional de insumos, servicios y componentes del calzado. Un espacio donde las empresas puedan encontrar proveedores verificados, compartir capacidad productiva y concretar acuerdos bilaterales de abastecimiento sin intermediarios. La tecnología no reemplaza la confianza, pero puede acelerarla.

5. Una visión común

El camino no se recorre solo con discursos. Se necesita una política industrial regional coordinada, que priorice el trabajo, la producción y el conocimiento local.Integrar nuestras cadenas de suministro no es una opción defensiva, sino una estrategia inteligente para competir globalmente desde América Latina, con identidad y valor agregado propio.


Daniel Risafi

Coordinador General


ACCAL Agrupación de Cámaras de Calzado y Afines de Latinoamérica

 
 
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